Nueve vasos rotos
- 5 oct 2016
- 3 Min. de lectura

¿Que yo lo volví loco? ¡Mentiras! Si lo llamaban “El dios de la danza”, ¿quién no se vuelve loco con eso? Además fue Romina, no yo. ¡Maldita Romina! Agh, otro vaso roto. ¿Que se puso así por mi culpa? ¡Mentiras! Si yo lo hice famoso, todo me lo debe a mi. Además fue por culpa de Romina, no mía. ¡Maldita Romina! No puedo romper otro vaso más. Cálmate Sergei, calmate. Él ya era una persona inestable. Si, es cierto, no es mi culpa, él tenía problemas desde su juventud. ¡Maldita Romina! No es tu culpa Sergei, no es tu culpa, su mamá murió de hambre, ¿a quién no lo va a enloquecer eso? ¿Por qué te casaste Valsav, pór que te casaste? ¡Maldita Romina! Otra cosa rota. No importa, son mías, yo pagué por ellas, las puedo romper si quiero. Yo sabía que nunca debía contratarla, en sus ojos se le veía la ambición y la maldad. Que estupido soy. Pero si fuera estupido no hubiera creado una compañía tan exitosa como la que creé. Y al fin y al cabo, ¿qué importa Nijinsky? Él no me amaba y yo no lo amaba a él. ¿No me amaba? Claro que no, si me amara no se hubiera casado, menos mal se casó, yo tampoco lo amaba a él. Claro que lo amaba. Si, es cierto, lo amaba y él también a mi. ¡Maldita Romina! Agh, lo hice otra vez.
Pero, ¿por qué él siempre tuvo toda la atención? Yo lo hice, sin mi no sería nada. Yo revolucioné el ballet, fui yo el que lo hizo, no él. Agh, esa horrible costumbre que tengo de cazatalentos. ¿Por qué los demás tienen talento y yo no? Necesito tomar un baño. Yo no puedo saltar como lo hace él y mucho menos bailando. ¿Pero qué es lo que tanto les gusta de sus saltos? Son sólo saltos. De verdad es muy bueno, parece que cuando sube parara en el aire antes de bajar. Ay Valsav, estás acabando conmigo, cómo te amo Valsav. ¿Pero que estaba pensando cuando llené la tina? A mi no me gustan las tinas. ¿Por qué siempre soy el personaje secundario en mi propia historia? Yo si tengo un talento, he reunido a los más brillantes de la época. Pero son ellos los brillantes, no yo. ¡Maldita Romina! Odio las tinas. Odio el agua. Odio a Valsav. Odio a Romina. Cierto, odio a Romina, no a Valsav, la de la culpa es Romina. Cálmate Sergei, no entraste al agua, todo está bien, estuviste a punto de hacerlo pero no lo hiciste. Cálmate. Ella no lo ama, nunca lo ha amado, ella no ama a Valsav, ella ama a Nijinsky la celebridad. ¿Por qué me demandó? Eso no fue él, fue Romina. Yo no lo volví loco, él estuvo encerrado durante la guerra, eso vuelve loco a cualquiera. Además fue Romina, no yo. ¡Maldita Romina! Ya van ocho. Me odiaba. Valsav me odiaba. No me aguantaba, ni a mi, ni a mis almohadas, ni a mi tinte negro. Pero lo hacía por ti, para que no me vieras envejecer. Me odiabas Valsav. ¿Por qué me odiabas? Me odiaba pero también me amaba. Si, él me amaba, por eso se volvió loco. ¿Por eso se volvió loco? Ay mi querido Valsav, te enloquecí, perdóname porque te enloquecí. ¡Mentiras! Yo no te enloquecí, tu me enloqueciste a mi. Además fue Romina, no yo.
¡Maldita Romina!

Comentarios